Poetas Luz desde el Inframundo. Rosa María Esquivel

Rosa María Esquivel Caudillo.

https://www.facebook.com/rosy.esquivel.50

Ciudad de México, 27 de septiembre de 1953. Su primera publicación fue en una Antología de cuento con compañeros del taller de José Alfredo Reyes, Sólo se los cuento (CFE1994).

Ha publicado cuento en diversas revistas como: Presencia, La Pluma del Ganso, Equipo Mensajero, La Hormiga Roja, Y la Nave va. Publicó en el diario La Prensa (1996), a nivel nacional, y en Caminos de la Palabra en España. Incluida en la Antología Claro que me atrevo (Demac 2006). En la Antología Cuarenta esquirlas al aire (Endora 2011). Ha participado en proyectos con Equipo Mensajero: Encuentros de Poesía Clásica y Moderna en la UNAM, Homenaje por el Centenario de Max Aub en diversas sedes de la ciudad de México. Publicó su libro de cuentos Aires de todo lar (Editorial Estigia, 2005).

Estudió Letras Hispánicas en la UNAM; ha participado en talleres de Creación Literaria con los profesores: José Alfredo Reyes, Francisco Guzmán Burgos, Leonel Robles, Janitzio Villamar, Raúl Parra, Isabel Cuc y Gilda Salinas entre otros.

Hoy, LUZ DESDE EL INFRAMUNDO, brilla con la poesía de Rosa María Esquivel.

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Al gueto

Directo

a la fosa,

marchan

desnudos caminan los cuerpos,

las manos en vano intentan cubrir,

sus íntimos lugares pudendos.

El frío intenso sienten en los huesos,

de dolor el alma quebrantada.

Tristes luceros,

elevan al cielo gris,

la última hora se pulsa lenta.

El pueblo de Dios se interroga:

“¿Por qué nos has abandonado,

por qué retiras de nosotros tu voz,

por qué alejas tu mano, tu sonrisa, tu caricia?

Hace tiempo no estamos en guerra.

Dejamos de pecar por ti”

La lluvia y nieve presentes,

caen cop

  o

      s en sus albos dorsos.

Las cabezas, de pelo ausente,

con resignación, juntan al pecho.

Avanza piano la fila espectral

parece retrasar el siniestro fin.

En los semblantes, la angustia reflejada.

Sonriente asoma, la muerte por sus ojos.

Los rabinos rezan los salmos,

dicen no preocuparse:

“¡Hermanos, somos almas elegidas

hoy Dios nos quiere a su lado!”

Ante su cárcava todos,

como soldados en firmes,

a correr la misma suerte se niegan,

hundiéndose en la nieve, los pies.

Penetran las balas,

¡benditas!

la Parca llega,

gracia bienhechora,

del sufrimiento los libera.

Con la misma tierra que antes trabajaron

impregnada de nevasca, ahora los cubren.

“Ellos” cierran la lista, archivada.

Otros nombres, cuerpos informes, mañana seguirán…

¡Europa raptada! De nueva cuenta,

otra vez, Europa en agonía.

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POESIA EN HOMENAJE A MAX AUB

Ultima noche en Djelfa

El frío calando las entrañas,

vestido de nieve, camuflageado,

malsano, se filtra a mis huesos;

no encuentra barrera en los harapos.

Del fuego me aleja el enemigo

¡Matarlo quiero!

Sin oír razones

pienso en Prometeo

juro, robar también, el bendito regalo,

la noche iluminada,

el día de noche oscurecido.

Y es la noche quien llega silenciosa,

bordada por manto negro

baila sinfonías,

se hacen las horas más largas.

Los compañeros nos juntamos,

abrazados buscamos calor,

  nada entendemos,

ya nadie piensa,

los sueños se han fugado.

“¡Abrácenme amigos!, les grito

¡Que se largue este frío del carajo!

¡Me voy a volver loco!”

y la noche no sucumbe.

Hablan de España,

evoco mi Valencia tan querida;

un sol amoroso me cobija,

su calor restituye mi ser.

Ríe mi esposa, corren mis hijos

  en la casa bienamada.

¡Por ti España, estoy sufriendo!

¡Cuánto amor, España, cuánto amor!

El día al fin llega:

     mi realidad.

Todos se levantan lentamente,

a desentumirse

al campo van.

Lo intento, mas no puedo incorporarme,

mi pobre cuerpo flagelado

en el suelo se quedó,

más qué rostro tan sereno, dicen,

le dejó la muerte ¡Señor!

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Deseada

Deseo que consume su espera,

dualidad imperiosa,

madre-mujer.

Madre que ya desenhebra esperanzas, antes

que mujer volando con sus propias alas.

Soñando con Dios,

el Cielo, la Gloria,

la eternidad harto prometida

Miedo al Infierno,

desdeñando el amor, el placer, la compañía

el dulce sabor de la aventura.

Obligación, madre-hija.

Amante, amor, el único

irrenunciable.

Sollozos de Venus- Afrodita.

Al perder la imagen en la caverna,

irás en sosiego:

besos de mujeres, el perdón.

Recuento de tiempos pasados,

instantes sin compartir

fracaso de sueños.

El amor de mi rostro en otros rostros reencuentro.

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Exilio

Por defender mis ideas

de la Madre Patria fui expulsado.

¡Cuánto dolor al abandonar

el país amado!

Lo vi alejarse en el horizonte

y lentamente,

hundirse en el océano.

Pisé otro suelo, miré el mismo cielo,

la misma lengua con sonidos diferentes.

Este mundo ajeno,

me brinda su amor

mas me cuesta corresponderle.

Mi corazón se encuentra lejos,

donde la tierra de mis padres

y de mis abuelos,

¿Dónde estará la mía?

Acaso, Madre

¿No reclamarás a tu hijo?

¿Me dejarás morir en suelo ajeno?

¿Acaso cobijará mi última morada,

otra tierra y no la mía?

Cuán doloroso será para mí,

que no yazcan mis despojos

en la patria amada y quede en páramo ajeno

lejos de quienes me dan nombre y presencia.

¿Alguien bordará mi luz en agonía?

¿Alguien visitará mi tumba fría?

¿A quién mi literatura evocará?

¿Quién con mis libros, preciada posesión,

volverá a regocijarse?

¡Oh muerte, que llegas sin yo llamarte

y vienes a arrebatarme la vida

que es cruel, más no por eso

menos hermosa!

¡España, no me abandones!

En mi última hora te quiero a mi lado,

cerca,

como madre amantísima.

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De Ingratitud y Silencio

Ancianos labios,

en inagotable mutismo

por un caduco amor en agonía

que a su corazón endeble daña.

Los ojos,

inundados los surcos de agua,

la lejanía no distinguen.

En soledad presos

se apegan día con día,

a aquéllos que marcharon

a la espera de los sueños, por las veredas.

El tiempo sin clemencia

a su paso rompe los huesos,

deja en su alma la angustia,

manecillas de un reloj,

acercándose a las doce.

Final que después

buscarán con ansia:

el tálamo,

cobijo que libera el dolor.

¡Qué esperanza de ver a quienes la oscuridad se lleva

y son de mí, resultado y compromiso!

y con su cuerpo engalanado,

al otro lado de la ría

el viejo quedó

muerto en el abandono.

En la carretera, aislado y quieto como un árbol

el cuerpo de la anciana desfallece

con dos últimas lágrimas,

y un brillo de muerte en su mirada.

Sucesión de hábitos,

ciclos de herencia,

usos, costumbres

que orillan a nuestros viejos a expirar en soledad,

desamparados,

de los únicos vestigios que al mundo legan.

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ENERO EN CUBA

Los negros bailan sus ritmos

en tal y alegres rituales

son danzas puras cabales

con ansias de atrevimientos.

Las viejas menean sus ancas

cual potros salvajes libres

frenéticas en afanes

al cielo le lanzan quejas.

Los tambores suenan fuerte

en espera del milagro,

rumoroso sonsonete.

En lo negro de la noche

sus jadeantes cuerpos sufren

mutación vital y libre.

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Acorralados (1994)

Las tropas ya vienen,

se acercan

al pueblo tienen en sus manos,

resguardado

¡ A la Sierra rebeldes corran

a esconderse,

ya vi a los soldados!

La lucha comienza, compañeros,

atiendan los ruidos del bosque,

¡Pronto las armas empuñemos,

de justicia calmemos la sed!

Como perros de acecho, nos buscan

¿Por qué nos querrán asesinar?

no teman, nada nos harán,

Si también en el rostro llevan

piel morena.

Los cuerpos sangrantes de mis hermanos

quedaron tirados en el campo.

¡Tierra:

recoge sus restos,

   abonan, valientes, tus siembras!

Indio, ya diste tu vida

¿Quién validó tus hazañas?

Honraste a tu tierra, honraste a tu patria

¿Sabes?

nada de eso, te cubre de gloria.

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Búsqueda

Sapiencia ante mis ojos,

corrió cual una gacela

alcé los brazos, a tomarla,

mas solo, intentos fallidos.

Faena tras ella va ahora,

lanzando risas sonadas

le da alcance y atrás mira.

De esas dichas, a mí veda.

Las letras, cuando deseo

profundamente gozarlas,

rehuyen a mis luceros,

al descubrir a Morfeo.

Palabras, cuantas mudadas,

que Iris siempre ha observado,

raudales de ca

  ta

ra

tas

sin nada haber abrazado.

Miopes, ojos afanosos

Buscan, ansiosos,

estilo

exigen arribo al fondo,

secreto de los vocablos.

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Momento

Ese momento,

en el que mi

cuerpo se

encuentra, en

éxtasis con

el tuyo,

prolongarlo

te pidiera

y guardar

lo sentido

de ese placer

tan buscado,

ese minuto

que recuerdo

y lo añoro

tantas veces,

cuantas otras

más lo olvida

el quehacer tan

cotidiano,

ese segundo

detenido

comunión

absoluta

ese instante

de goce tan

efímero,

raudo pasa

es nuestro

y fugaz,

te lo expreso

tú no hablas

y quedo a

tu costado

nuevamente

en soledad,

tus sabores

evocando

suspendida

en la nada

sufriendo la

despedida

ya que mienten

tus palabras,

ese tiempo, lo

aseguro, es

el único…en que me amas.

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Destinos

Iba a abandonarte,

cuando el peso del hastío

comenzaba a asfixiarme.

Pensé olvidar la rutina

de tantos años en común.

Pedí largarme,

al descubrir que el amor

es algo más, no sólo sexo.

Pretendí renunciar,

pues esperaba de tus labios

frases hermosas o un beso.

Casi enloquezco,

en las eternas noches

que tu ausencia prolongaron.

Dejé de amarte al punto,

cuando tus silencios

se hicieron tan frecuentes.

Te aborrecí al notar mis agallas

superiores a las tuyas.

Me vi alejada en el momento

que mis sueños

vo

la

ron

cruzando otros cielos.

Te creí reemplazado y comprendí

nuestros amores perdidos.

Decidí irme,

a pesar que nuestras lágrimas

se entremezclaron por los hijos.

Iba a dejarte

aun cuando nuestros cuerpos

palmo a palmo

se entendían.

Enfurecida,

olvidaba que nuestras sienes

al mismo compás se platearon.

Quise desistir

recordando que al paso de los años,

ha perdido firmeza nuestra piel.

Vi el abandono,

si a pesar tuyo y a pesar mío

nuestros destinos van entre

laza

dos.

No iba a olvidarte ahora,

que la madurez llega

y en mi mente permaneces a diario.

Rehusé marcharme,

precisamente hoy que no concibo

mañana sin estar

juntos.

Mucho sufrí al ver

tus pasos,

lentos como los míos,

ya solo mi huella los sabe guiar.

Ahora cuestiono,

después de vivir tantas pruebas,

En verdad,

¿Iba a abandonarte?


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