Poetas Luz desde el Inframundo. Marcos Rodríguez Leija.

Marcos Rodríguez Leija

https://www.facebook.com/marcos.rodriguez.33633?fref=ts

Es originario de Nuevo Laredo, Tamaulipas (México). Forma parte del DiccionarioMarcosRdz de Escritores Mexicanos del Siglo XX, publicado por el Instituto de Investigaciones Filológicas y el Centro de Estudios Literarios de la UNAM.

Recibió el Premio Nacional de Periodismo e Información 2000-2001 en México. Es autor de los libros de cuento breve y minificción Minificciones (2002, IMC); Pandemónium (2001, CNCA, ITCA), Souvenires (2011, CNCA, ITCA) y de poesía Rumor de humo y ceniza (2015, CNCA, ITCA). También cuenta con una producción discográfica titulada “Antología” con canciones de su autoría, con variantes musicales del blues, el folk y la trova.

Coordina talleres de minificción, de fotografía y de periodismo. Su trabajo literario ha sido traducido al inglés, francés, italiano, portugués y alemán.

Ha ejercido el periodismo en medios impresos y electrónicos de México, Estados Unidos y Sudamérica.

LUZ DESDE EL INFRAMUNDO abraza emocionada la poesía de Marcos Rodríguez Leija.

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QUÉ FUE DE TI CIUDAD MUCHACHA

Nací en una ciudad muchacha que envejeció de pronto

Tendida sobre los peores males

desprende el aroma de los desahuciados

los pies le sangran

por caminos de espina y brasas

Si hubieras andando aquel de piedra y lodo

no te retorcerías en dolores que te muestran incurable

muchacha ultrajada por hombres diestros

en los malabares de la lengua que emborracha corazones

Fuiste de uno y de otro

te poseyeron tantos dejándote extraviada

Una locura te impide recordar tu nombre

pronunciarlo arrastra un eco antiguo apagándose

¿Qué fue de ti ciudad muchacha

perdida en laberintos de palabras recurrentes?

Me duele verte despellejándote muchacha anciana

en el dolor que desprende el aroma de los desahuciados

mientras cobija los temblores de tu cuerpo la sombra de la muerte.

 

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LOS ATAÚDES

Hay más de un ataúd en larga espera en las banquetas

junto a las puertas de las casas

la ausencia es algo más que el fin de la existencia

un retrato indeleble

una voz retumbante en la memoria

una nube lóbrega que filtra ríos de sangre

No hay cruz sobre la tierra

no hay moño negro en las ventanas

es otro el tipo de muerte que duele hasta los huesos

una tonalidad común en todas las fachadas

¿Qué palabra empuñar ante tanto velorio de cuerpo ausente?

En cada casa hay más de un ataúd en larga espera

y no hay cadáveres para llenar tanto vacío.

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HAY NOMBRES QUE TUVIERON CUERPO

Hay nombres que un día tuvieron cuerpo

están ahí dando cuenta de ello

en las actas de matrimonio o de nacimiento

en los zapatos huérfanos bajo las camas

en el legajo pericial de algún juzgado

en la voz de aquel que los invoca

en lo intangible

en el recuerdo…

hay nombres que un día tuvieron cuerpo

hay muchas voces que los nombran

ahí están sus nombres pero sus cuerpos

¿dónde están sus cuerpos?

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EL ORIGEN

En el principio todo era silencio y noche.

Del silencio nació la piedra y de la noche el tiempo.

El tiempo labró la piedra en diminutos círculos

para formar el universo.

Labrando a la piedra el tiempo descubrió al fuego

y del fuego al sol.

Del sol brotaron las estrellas y a la más grande le dijo:

“tú te llamarás luna”.

Finalmente del sol y la luna surgió el día

y del día el resplandor de la vida.

Desde entonces ya nada fue solamente noche.

Desde entonces ya nada volvió a ser silencio.

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LOS DINOSAURIOS

En la quietud del desierto

reposa la silenciosa piedra.

Muda testigo del tiempo

esconde los más antiguos secretos.

Pocos lo saben

muy pocos lo han descubierto

adentro de cada piedra

hay un dinosaurio durmiendo.

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LA CASA

A mi casa le falta un brazo

Se detiene en una pierna y no es aquella

con la que aprendió a patear las piedras

El brazo que le falta era el fuerte

el que usaba para aferrarse a la vida

Mi casa tiene el gesto de una perra enferma

tiene heridas que no cierran

hay quien dice que ya tiene gangrena

Mi padre es carpintero pero mi casa

esta casa llagada / enferma

no es de madera

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EL INCENDIO

Una noche mamá nos despertó alarmada

—¡Se quema la casa! ¡Se quema la casa! —gritaba

tenía un claro paisaje de terror en el rostro

Al ver la mano macabra de la llamarada

no le di importancia y me dormí de nuevo

Aquello no era tan grave

la lengua endemoniada de mi padre

desataba peores infiernos

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EL DESTIERRO

Guardé mis sueños y la corbata favorita en una caja de zapatos

Doblé el consejo de mi abuelo junto a retazos capitulados de mi vida adolescente

Mi corazón palpitaba de coraje

libertad

miedo

Un gesto indiferente quedó tras una puerta

Frente a mí la boca de un monstruo se abría para devorarme

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DETRÁS DE LAS VENTANAS

Detrás de las ventanas algunos adoptan gatos

para lanzarle arañazos al vacío

Alargan sus días macilentos

y pierden el miedo a caminar por las cornisas

Aprenden a lamer del alma las heridas

y se vuelven maullido sus lamentos

Se acostumbran a la humedad

a la penumbra

a un cuarto lleno de escombros

Comen distinto

les cambia el sueño

la hora y la forma en que se alimentan

El olor les cambia

la forma de mirar al mundo desde las ventanas

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CUERPOS MORTECINOS

Los hombres son cuerpos mortecinos

abriéndose paso entre las sombras

Perdieron algo:

el amor / la risa / la memoria

las ganas de vivir el tiempo que les sobra

el gozo de todo lo vivido

Los puedes ver en las esquinas

esperando su no sé qué

en las bancas de los parques

deshojándose

saliendo de los bancos

del trabajo

de los trenes

deshojándose

Así van todos sin saber a dónde

sólo persiguen las flechas arbitrarias

que les marcan los caminos

En sus rostros fúnebres

sus ojos te dicen todo

perdieron algo:

el amor / la risa / la memoria

las ganas de vivir el tiempo que les sobra

el gozo de todo lo vivido

Son cuerpos mortecinos

abriéndose paso entre las sombras

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