RESEÑAS.

En LUZ DESDE EL INFRAMUNDO. Revista electrónica de Poesía nos complace presentar nuestra sección RESEÑAS. Tercera llamada. Iniciamos.

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MUCHO RUIDO, DE JANITZIO VILLAMAR. Una reseña por Rosa María Esquivel.

Entrar en Mucho ruido es penetrar en un mundo clásico, no fácil para el lector común. El autor nos sumerge en medio de alegorías, símbolos, metonimias, antítesis, sinestesias, paralelismos, juegoMucho Ruido de palabras, etc. y metáforas tan recurrentes en su obra. Mucho ruido es amor, pasión, desesperación, desgarramiento del alma cuando el ser amado abandona al personaje. El ruido, enmarcando al personaje central, pide ser callado por la voz. Cayeron las palabras, dice. A través del poema encontramos metáforas como ésta: Y vertimos en el cáliz de las flores la voz,… de gran belleza.

El ruido se vuelve una Voz suplicante: Cállame, voz, cállame. La voz por sobre el ruido convertida en llanto, alejada. La voz humillada no es nada pues el ruido la minimiza. Las palabras ante el ser querido que el personaje considera superior, inalcanzable y que le hace sentirse tan sólo como un simple ruido, humillado también ante ella; sin embargo, al escuchar su voz le llena de vida, la colorea, le da luz, belleza, no existe otra cosa que le produzca mayor felicidad. El autor considera que no existe otra forma de manifestar el amor que con las palabras máximas que se desprenden de la poesía y la prosa poética.

Se nos antoja, sin ninguna intención, un poema romántico: angustia, dolor, desfallecimiento del alma, muerte, naturaleza. Alusión al mundo clásico: En latín o griego escribamos la historia de éste, nuestro silencio/ y permanezca yo en silencio,… a la antigua Roma, a Grecia, Horacio, Anacreonte, Artemidoro, no puede ser de otra manera, al ser el autor estudioso de los clásicos.

El deseo de convertirse con su amor en uno solo, ser todo piel y que espera de ella una palabra para redimirse. Confuso, entre las voces y el ruido exclama: ¡Llora, niña, llora mi extravío. En todo el poema el personaje siente desesperación y sosobra por acallar la voz y el ruido, que no son otra causa que el amor que le brota por los poros. La piel encargada de recordárselo y la tristeza que se le nota cuando exclama: Callo en silencio, en silencio callo. En su desesperación y dolor pregunta: ¿Podrás olvidar de mi voz la piel? Piel, labios, voz, y ruido. Deseos expresados: ¡Quiero de tus labios la voz en la mi piel, la voz,/ quiero en la piel el ruido de tu voz, en la piel, mi piel! La huida de la amada, el instante efímero, recuerdo del encuentro amoroso. Descubriendo en todas partes la figura de ella. Dolor, intenso dolor, dolor de nuevo incrustado en la piel. Un Hipérbaton que nos indica el sufrimiento: …piel que se inventa a cada de tus labios la palabra. El recuerdo del amor en el agua, el fuego, el día y la noche, la luz y la oscuridad y la comparación con ella. Oscuridad y silencio. Vuelta al silencio y al ruido, acallados por la palabra de la amante. Las palabras brotan sin necesidad de buscarlas. Las palabras como ruido, sin forma como sombras y fantasmas: oscuros recurrentes en los románticos. El dolor y la desesperación por la ausencia, enmarcado por el terrible silencio, y surgen preguntas sobre el amor que pueda otorgarle ella: ¿Y no es mi cuerpo el que yace a tu lado, siempre a tu lado? Miedo, al comprender que no es amado igual y la designa a ella como el principal motivo de sus dudas y miedos. Silencio, luz, gritos, ruido, la piel. Con dolor repite: …mas espero/ sepas que de mi existe el ruido: /ya sabes que de mi el ruido existe,/ para ti mi ruido existe. Descubre el desamor. Derrotado. Insiste en su amor. Desesperanza, tristeza y llanto. A la mitad del poema hace su aparición el nombre del personaje femenino, el poeta grita desesperado: …Ana, grito,/Ana que se aposenta en cada poro,/… Ya directo a ella le expresa su sufrimiento. En un intento sublime de nuevo repite lo que considera digno de representar su amor en las letras: la poesía. Dudas con respecto a la experiencia, a la existencia misma: ¿Necesito entonces los muchos años,/necesito contar con más que dedos mis estaciones? En la siguiente, que es una hermosa estrofa alude también a la muerte:

Me giran los astros a lo lejos,

entre los ojos giran,

no, no en mí acumulan, de su aire la nota triste,

¿tengo la edad de la suerte y la decadencia?

¿Acaso me viste de flama y polvo y muerte prematura?.

Profundo agotamiento del sufrir: …no, no no soy, de ti desecho,/para ti escombro, cadáver, silencio, de mar la distancia,/entre la mi piel la inexistencia/… De una manera por demás hermosa, ya sea por celos o buscando la felicidad ajena el sufridor dice: …podrás reencontrar en otro de la piel la voz,… Busca entregar su consuelo y obtener el amor; pero, al mismo tiempo, los celos afloran: ¿Coincidiremos en el tiempo, en el espacio,/ y entonces el mi ruido tendrá sentido/ y tu voz con claridad a hablar aprenderá de nuevo? Matar la memoria para que se borre el recuerdo de ella: ¿Por qué a morir no acierto?/ ¿Acaso del vino las sierpes no me matan,/del sexo las piezas en mí no causan de la piel el exilio? Se mira muerto. Parece entender que el amor no será para él. Y concluye: Beso, beso, de otros los labios beso,/de otros el cuerpo con los labios toco…


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3 comentarios en “RESEÑAS.

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