Poetas Luz desde el Inframundo. Daniel Gutiérrez Pedreiro

Daniel Gutiérrez Pedreiro

Nació en La Paz, Baja California Sur, 1964. Estudió Letras Hispánicas en la DanielGtzPedreiroUNAM. Perteneció al Consejo Editorial de la revista Equipo Mensajero. Editor del Frente de Afirmación Hispanista, A. C., a cargo de antologías, facsimilares y la revista Norte, de distribución internacional. A su cargo han estado numerosas ediciones facsimilares. Ha publicado poesía, cuento, crítica literaria, pintura, dibujo y fotografía a nivel internacional. Es autor de los siguientes poemarios: Ángel de una sola noche (1993) (Universidad Autónoma de Baja California Sur, México. UABCS), Danza de los lagartos (1994), Piedras en lamento (1995), Ícaro triste (1995), Sombra bajo la piel (1995), Canto sediento (1997), Cielo imposible (2001), Viento solar (2002), Cantos a Silvana (2003), Babel en nocturno (2006), Los cristales derretidos (2007), El sueño de Dánae (2009), Eva Canta (2009), Baja Crepuscular (2010), Los otros (2010), Eco en sedición (2011), Nocturno Náufrago / Ángel perfecto (2011), De amor para la anónima (2012), Zoología calafia (2012), Silencio temporal (2012), Monólogo de Lázaro (2012). Parte de su poesía fue editada en la Antología Cósmica de Daniel Gutiérrez Pedreiro (1999), por Fredo Arias de la Canal, editada por Frente de Afirmación Hispanista A. C., México. Ha sido incluido en más de una veintena de antologías, ediciones de homenaje y mapas poéticos por toda latinoamérica y España.

Luz desde el Inframundo. Revista electrónica de Poesía recibe con orgullo y placer la maravillosa poesía de Daniel Gutierrez Pedreiro.

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El sueño de Dánae

1

En tu cuerpo cabalga mi existencia entera,

Mujer de beso en labio sorprendido,

En tu sexo florece el escondido

Sol de rosas que ilumina tu cadera.

Desnuda mariposa en primavera,

Luna blanca de alabastro despedido

Encuyo cprazón la luz ha sido,

Construyendo mi efímera quimera.

Mujer de pechos blancos como fuego,

Animal abandonado a mi mordida,

Eco del cuerpo en cuyo juego

Brilla la sangre profunda de la herida

De donde brotan ángeles que luego

Han de contarse en la historia de mi vida.

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6

Busco en tu boca mi sustento,

El pan, el vino y el reposo,

El aliento que termine el soledoso

Caminar de ciego que lamento.

Busco en tu lengua mi alimento,

El fruto maduro que amoroso

Abandonas con abrazo sigiloso

En m boca multiplicada en tu aliento.

Busco en tu saliva los ardores

Que corren dulcemente mi garganta

Embriagándome el alma en tus licores.

Busco, Dánae, ambrosía tanta:

Llenarme la boca con sabores

Que sólo tu boca me decanta.

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10

Beberé en tu cuerpo el vino eterno.

Libaré tu sexo de manzana abierta,

Cruzaré la noche como bestia incierta

Que sangra mil gritos del Averno.

Cruzaré tus muslos de afilado interno,

Clavaré mi lengua por tu puerta:

Templo hecho mujer en la desierta

Cabalgata de mi ardiente infierno.

Lameré tus jugos de fruta iluminada

Y seré tu caminante enceguecido

En la noche que lenta se degrada

Con relojes de un tiempo ya vencido.

Correré tu sexo de granada

Ebrio de tus jugos y perdido.

(19 de septiembre de 2008)

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18

No puedo cantar sino tu cuerpo,

Pan tibio que me sacia el hambre,

Caliente mesa en que devoro vientos,

Internos pájaros del eco y el desangre.

No soy poeta, apenas hombre,

Cansado y viejo ángel desarmado,

He perdido vida, he perdido alas,

Si canto a tu cuerpo es sólo agonizando.

Mis manos flacas, cansados mis ojos,

El pecho quebrado por la vida dura,

Mis espaldas sin alas, la voz fracturada.

Y desnudo estoy en algún rincón del eco,

No soy poeta, apenas hombre,

Ángel sin alas que continúa cantando.

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27

No quiero ojos, sino verte,

Multiplicar mi estrella en tu mirada

Ser la luna perdida y llamarada

Que consume mi aliento al poseerte.

No quiero la luz sino tenerte,

Hacer de cada noche la alborada,

Esa luna de plata y madrugada

Que me llena total al recorrerte.

No quiero eternidad sino tu piel,

Morirme cada día en tus esteros,

Llenarme cada día de tu miel,

Abrirme cada día a los enteros

Caminos que ha marcado con luz fiel

La luna que dibuja tus linderos.

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32

No tengo nombre sino es tu aliento

Quien lo pronuncia cada desvelo,

No tengo ruta si no es tu cielo

El que abrasa ni vuelo al viento.

Ícaro perdido en el intento,

No tengo nombre ni alcanzo vuelo

Si no es la ruta perfumada de tu pelo

La que me ahoga el pensamiento.

Fantasma triste y envejecido,

Mis manos buscan nocturnas flores

En acuarelas de tu sentido.

Yo soy la sombra de tus amores,

Ángel cansado, ángel vencido

Bebo en tu cuerpo mieles y flores.

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41

Rondan las mieles de tus pechos

Abejas asesinas y cigarras,

Alargados dientes, afiladas garras

Y ángeles soberbios contrahechos.

Ronda mi lengua los pertrechos

De tus muslos, barcaza sin amarras,

Dánae, me tienes, te desgarras

Con pájaros lácteos y despechos.

Rondan mis dedos tu entrepierna,

La tibieza abismada de tu fruta,

El caliente delirio en que se averna

La abeja de fuego, la absoluta

Pulpa dulcemente y tierna,

Abandonada miel en azúcar bruta.

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54

Nuestra mesa de rústica madera,

Árbol perfecto robado a la nostalgia,

Mapa de astillas donde el vino fresco

Y el pan recién horneado se comparten.

Nuestra lámpara de luz amarillenta,

Los cuadernos de cartas sin destino,

El espejo que ciego canta a solas

Y la rosa perfumada de la tarde.

Aquél libro de poemas de Neruda,

Esa silla y el perro inexistente

y el aroma que ilumina la ventana.

Nuestro lecho de sueño y de caricias,

Nuestros cuerpos desnudos y abrasados,

Nuestras almas, amor, son esta historia.

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71

Amarte es compartir las madrugadas,

Abrirme a la ventana y encenderme,

Soltar de mis amarras y beberme

La flor humedecida en sus aldabas.

Amarte es penetrarte las espaldas,

Abrirme los internos, desangrarme,

Salir de mis abismos para darme

Al fuego que florece en tu mirada.

Amarte es perseguir por las arenas

La estrella que fenece cada tanto

Perdida en el cantar de las sirenas.

Amarte es el suicidio que adelanto,

Esclavo des desmayos y cadenas,

Andante de la luz y del quebranto.

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94

Has multiplicado el pan y los peces,

Sobre mi mesa y sobre mi cama

La luz camina con los pies descalzos

Y cantan ángeles la tibia madrugada.

Caminas sobre el viento y la nostalgia,

Cabalgas mi cuerpo y los relojes,

Elevas sobre tu cuerpo la tormenta,

Haces amanecer al sol sobre tu horizonte.

Desnuda eres barcaza y yegua blanca,

Fruta de carnes aromadas

Y afilada guillotina de luz rota.

Desnuda y abierta a la mirada

Eres el camino rústico y el vino

Y el viento que al cuerpo ha dado alas.

Diego, California, USA, 2002), Del silencio hacia la luz: mapa poético de México (Mérida, Yucatán, 2008).

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