El último Infra. La columna de Juan Cú

En LUZ DESDE EL INFRAMUNDO. Revista electrónica dJuan Cúe Poesía, presentamos la nueva entrega de “El último Infra.” La columna de Juan Cú.

Análisis crítico y mordaz con enfoque lúcido. Imperdible.

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LA PRECISIÓN POÉTICA EN MÉXICO.

“Se aprende a describir la realidad para luego señalar lo imposible”.

“Cuando se nace con la virtud de la descripción literaria, está de algún modo ganada la precisión poética.”

“Quizá Salvador Díaz Mirón fue quien mejor sabía nombrar las cosas en México, y Ramón López Velarde quien mejor logró adjetivarlas, es decir, darle preciso camino a lo que nombraba.”

*Lo señalado entre comillas a lo largo del texto, es del propio autor, JUAN CÚ*

Cuando se escribe un poema de cualquier temática, debemos preocuparnos de

Salvador Díaz Mirón. México.(1853-1928) Libro
Salvador Díaz Mirón. México.(1853-1928) Libro “Lascas” (1901)

que vamos a comunicar esta pieza literaria (también es válido no querer comunicar nada, pero atenerse a las consecuencias estéticas) preocuparnos sí lo que estamos escribiendo ya se escribió en otra parte, aquí hay tres caminos a seguir:

Uno- repetir más o menos lo que ya se dijo (imitación),

dos- afrontar el mismo tema, pero con otra visión, pudiendo llegar a la originalidad y

tres- la originalidad (tan cuestionada porque se sabe que la originalidad nace de las ideas del pasado, claro si alguien, puede esto último demostrarlo).

Cualquier camino que sigamos nos llevará a la aventura del lenguaje:

La soledad de la palabra.

“La palabra es el último puente de la razón, después comienza el precipicio del espíritu: caída que solo es vértigo, ahí abundan los misterios de la creación humana, desde ahí comenzó Dante a escribir su Divina Comedia, ahí también Milton, su Paraíso perdido; ahí principio y fin, y encuentro con la posteridad.”

La precisión poética implica evitar todo aquello que desvía su objetivo literario (adjetivación innecesaria -el adjetivo preciso, sino suprimirlo-), nuestro sujeto poético desarrollarlo con virtudes, cuando sea posible, magníficas:

“La claridad de un poema debiera ser como una copa de cristal de murano: su sonido fuese igual a su transparencia”

Las metáforas, comparaciones e imágenes son importantísimas, debido a que evalúan nuestro nivel de conciencia poética. Estas, las metáforas, al reescribirlas como en el pasado literario les brindamos simplemente un mejor brillo; si las desvirtuamos no hacemos más que verlas de otro modo, debido a que en el pasado histórico demostraron su eficacia (prueba del tiempo que enfrenta al lenguaje en cualquier época).

Una metáfora debe ser escrita con el conocimiento de su tradición, arropada con la indumentaria del presente; presente que es siempre pasado, porque una metáfora “ejemplar” resiste el tiempo: pasado -presente-, futuro.

Reitero:

Escribir poemas es un acto originario, es transcribir desde el nacimiento del

Ramón López Velarde México (1888-1921)
Ramón López Velarde México (1888-1921)

lenguaje con letras que luego serán palabras, y a través de la “póiesis” (invención, creación), las palabras se hacen amantes -cómplices- y al juntarse entre ellas nombran y vuelven a nombrar el mundo como supuestamente lo hizo el primer Adán de la Biblia.

Volver a nombrar, es decir un poeta que nombra, es un gran peligro para los diccionarios y gramáticas desde Nebrija, primer autor de una gramática española en 1492, porque con Nebrija la lengua fue organizada para funcionar en el futuro como una herramienta pragmática de comunicación simplemente.

El poeta que nombra, crea otro lenguaje humano y este lenguaje persiste sobre el que está establecido previamente por la historia y las costumbres humanas, un lenguaje poético y su posible fruto, si mejor nos va, será la poesía.

La poesía no está presente ni definida en los diccionarios de la lengua,–cada siglo cambia su definición –aunque algunos gramáticos, lingüistas y científicos modernos, con una ciencia de la literatura que han adaptado a sus métodos, han creído atraparla para su disección, pero ésta, la poesía, es inefable, aún para las ciencias materiales: la poesía pasa ausente y desapercibida de la lógica occidental que la vio nacer, y obscura e irremediablemente libre como la hija extraviada de la razón de los hombres.

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